lunes, 26 de diciembre de 2011

Misión: Imposible - Protocolo Fantasma


Está de moda mofarse de Tom Cruise. Es un hecho. Recuerdo que cuando he ido al cine estos últimos meses y ponían el trailer de la peli que nos ocupa se escuchaba un murmullo y risitas de fondo. Cual José Mourinho encolerizado, me preguntaba "¿Por qué?". Y es que tenía muy claro que éste era el film de acción del año.

Está claro que en estos últimos años el caché de Cruise ha bajado. Desde la tercera de MI hasta la cuarta, "Noche y Día", "Leones por Corderos" y "Valkiria" no han cosechado el éxito esperado. "Tropic Thunder" sí fue un éxito en USA, pero por aquí pocos se acuerdan de ella. El caso es que, sus salidas de tono, sus amenazas de merendar placenta, su fe, o vaya usted a saber, han hecho que el público sienta cierta antipatía por un actor que siempre era un seguro en taquilla y que ha trabajado con los mejores directores.

Con "MI - Protocolo Fantasma", Cruise vuelve al lugar que le corresponde. Al de las pelis comerciales de calidad, a (esperemos) arrasar en la taquilla y a callar muchas bocas. Un film de acción como los de antes. Es decir, que no te da respiro desde el segundo uno, te lo pasas de puta madre durante más de dos horas, pero no te tratan como a un estúpido. Sin cambiar de plano cada décima de segundo, sin que estés tan aturdido de la cantidad de cosas que pasan en pantalla que te vuelvas loco. Ése es el gran acierto de ese genio que es Brad Bird, que pone la cámara en el lugar preciso, pero sin alardes. Puede que algunos digan que es un película más "impersonal". Puede que sea cierto. Y es que no la escribe él. Pero se nota que, pese a ser un encargo, se ha tomado esta cuarta entrega de MI con respeto y ha sabido potenciar las virtudes de la saga. La espectacularidad de sus imágenes y la fuerza de sus secuencias son obra del director, que se lo ha pasado como Dios rodando la película.

La gran diferencia con respecto a la tercera parte de JJ Abrams, que ya era un peliculón como la copa de un pino, es que esta cuarta parte se toma menos en serio a sí misma. No sé si es bueno o malo, pero es así. Aquí hay más humor, explotan mucho más la parte cómica gracias a Simon Pegg; y es una cinta mucho más desenfrenada. Abrams le dio humanidad y un trasfondo a Ethan Hunt, y su nueva realidad como espía que además, estaba casado y enamorado. Muestra una parte del Hunt "casero" que no habíamos visto en las anteriores, en la que siempre estaba manos a la obra. En "Protocolo Fantasma" volvemos a esa vía de agente en una misión que no puede parar ni un puñetero segundo.

 
Y el punto en que la tercera gana a la cuarta es sin duda el villano. Philip Seymour Hoffman se sale haciendo de malo, acojona desde que aparece en ese prólogo-flashforward amenzando con matar a la mujer de Hunt si éste no le dice en diez segundos la ubicación de la "pata de conejo", mcguffin en torno al que gira el filme. En "MI-PF" el malo ni tiene esa personalidad ni ese protagonismo. En cierto modo, porque el malo es en sí msmo el mcguffin. Sabemos que quiere desencadenar una guerra mundial enfrentando a Rusia y Estados Unidos, y hasta casi el final apenas le hemos visto la cara. Nuestros protagonistas siempre van por detrás persiguiéndole. El villano (su rastro) es lo que hace que la acción se mueva de un sitio a otro y permita las secuencias espectaculares marca de la casa.

Y por supuesto, si hay una secuencia es la de Dubai. No sólo la escena de Cruise colgado con unos guantes en el edificio más alto del mundo, sino todo lo que va después. El director consigue transmitir el vértigo de un tío a 700 metros de altura, y la tensión de que no se caiga y todo salga bien. Y después, la escena del doble intercambio (sin máscaras, de la que se ha abusado tanto en esta saga, sobre todo John Woo, que en la cuarta se las pasan por el forro, y no las echamos de menos); que te agarra los cojones y no te los suelta hasta que acaba. Pero tampoco quiero olvidarme de la escena del Kremlin, cargada de sentido del humor, o la de la India. Como se aprecia, el exotismo de las localizaciones ha primado a la hora de hacer el guión.

En cuanto a los actores, seremos sinceros. Porque este tipo de películas no requieren una interpretación del copón, pero los actores cumplen perrfectamente con lo que tienen que hacer. Cruise, como siempre, es el protagonista absoluto y sobre el que recae el peso de la acción. Que este tío a sus casi 50 años (que ya se le notan), siga haciendo las escenas de riesgo es algo de agradecer, y supongo que algún día se lo valorarán es un justa medida. Jeremy Renner demuestra que la acción le va muy bien, y siempre cumple le pongas donde le pongas. Simon Pegg como ya dije es el contrapunto cachondo que sirve para rebajar el nivel de tensión. Y Paula Patton, al margen de ése vestido verde que uno es incapaz de quitarse de la cabeza, es un buen acompañamiento femenino (que no comparsa ni mujer florero).



En definitiva, una peli que no decepciona. Que da lo que promete y más. Que ha cogido lo mejor de sus predecesoras, lo ha metido en una coctelera y ha salido bien. Donde no priman los efectos digitales aunque los tenga. Pura diversión con un buen guión donde todo tiene sentido y está bien metido. Una dirección de lujo sin aspavientos y con la cámara donde tiene que estar. Una película que no se puede dejar pasar en el cine, porque su espectacularidad reclama la pantalla grande. La peli de 2011 para un servidor. Y ya se habla de la quinta. A este nivel, las que quieran.

Dani Medina

jueves, 15 de diciembre de 2011

1.001 películas que hay que ver después de morir (XLVIII): Golden Bat

Película: Golden Bat
Director: Heon-myeong Han
Año:1979
País: Corea del Sur
Actores: No hay, son dibujos grotescos y horripilantes
Género: Dibujos animados malrolleros
Argumento: Golden Bat, el Batman coreano teñido de amarillo, es un despiadado superhéroe que no para de reirse y que está obsesionado con los culos y con desnudar a sus enemigos. Sin embargo, apenas sale cinco o diez minutos, y en su lugar tendremos que soportar a cuatro niños deformes que deambulan por un bosque, imitan animales y hacen temblar sus culos misteriosamente.

Por qué hay que verla después de morir: ¿Quién dijo que en los dibujos animados no había errores de racord o de continuidad, por ejemplo? Saltos de eje, perspectivas imposibles, personajes que crecen y decrecen de tamaño y mil errores más en toda una declaración de amor al despropósito y la insensatez. "Golden Bat" es uno de los filmes de dibujos animados más chungos del planeta, llegado directamente desde Corea del Sur y que copia sin escrúpulos a Batman de la DC, para narrarnos una historia sin pies ni cabeza, cuyos personajes fatal dibujados se agitan y tiemblan constantemente, lo que da rienda suelta a nuestros pensamientos más sucios.

Alicientes:
-Personajes que tiemblan, se retuercen, deforman y contorsionan hasta lo imposible, a causa de las aberrantes técnicas de animación, patentadas por Michael J. Fox.
-Todo tiembla en este filme de corte freudiano, donde Golden Bat y sus amigos parece que directamente se trajinan todo aquello que les ponen delante, ya sean árboles, sofás o niños.
-Mutilaciones de extremidades
-Saltos de eje que harían retorcerse de placer a Wong Kar Wai
-Obsesión con los culos. Todos los personajes aprovechan la más mínima oportunidad para poner el culo en pompa y empezar a temblar.
-Ascensores capaces de albergar ejércitos enteros
-Monstruos travestis
-Un niño moribundo que vive solo en una habitación con una cama.
-Mafiosos capaces de saltar montañas enteras cuando se cabrean.
-Golden Bat vuela, lanza rayos, gira su cuello cual Reagan poseída, se carcajea a mandíbula batiente, parte espadas y, sobre todo, patea muchos culos.
-Un perro con guantes de boxeo. Atentos, de esta idea podría salir una nueva entrega da AirBud.
-Un presentador de informativos de rictus catatónico.
-Los personajes de Doraemon reinventados para el mercado surcoreano.

Algunos momentos para el recuerdo:
-Cuando el niño gordo se apoya en un árbol y, por culpa del constante temblequeo, parece que está frotándose la minga en el tronco.
-La batalla final entre Golden Bat y Black Star
-La secuencia de imitación de los animales, donde uno de los niños trata de animar a su amigo enfermo copiando el sonido de un pájaro o de un león.

Algunas frases para el recuerdo:
-"¡Despeñadle por el barranco!"
-"Jajaja tranquila mujer, son cosas de niños" le dice un marido a su esposa, para tranquilizarla porque su hijo está rompiendo las ventanas del vecindario.
-"¡Sed justos y valerosos!"

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * * * * *


sábado, 3 de diciembre de 2011

Russell Crowe: El león dormido

A principios del año 98 me puse de acuerdo con uno de mis primos mayores para hacer una visita al cine. No solíamos hacer planes juntos, y aquella era una buena manera de romper el hielo. Sería la primera y la última vez, hasta ahora, en que acudiéramos juntos a una sala. Pero la experiencia iba a ser inolvidable.

Mientras él apostaba por la última película de Oliver Stone, Giro al infierno, yo le sugerí probar con un policiaco del que había leído buenas críticas. Y me hizo caso. Se titulaba L.A. Confidential.

Salí de aquel extinto cine sito en la calle Goya de Madrid alucinado con lo que acababa de ver. Estábamos ante un filme que elevaba al añorado cine negro a una de sus indiscutibles cumbres, en mi opinión varios escalones por encima de algunos célebres noirs sobrevalorados que revisados hoy día han perdido claramente la partida del paso del tiempo.

Me sentí abrumado por la complejidad argumental de la película que, por otro lado, quedaba expuesta en pantalla con una admirable claridad narrativa. Aplaudí los giros bien medidos de la trama, el excelente trabajo de puesta en escena, su ejemplar ritmo nunca decadente. El paso de los años y las sucesivas revisiones me han hecho reafirmarme en todas aquellas impresiones y L.A. Confidential es hoy una de mis cintas de cabecera y mi favorita de todas las que se produjeron en los E.E.U.U. durante los 90 de largo.

No puedes amar esta película sin que te maraville su magistral reparto. En la mayoría de mis secuencias preferidas interviene el mismo actor, Russell Crowe. Aquel día, aún era un desconocido para el gran público y el núcleo duro del establishment hollywoodiense. Yo sólo le recordaba por su papel secundario en aquel western burdo de Sam Raimi concebido a la mayor honra (o deshonra) de Sharon Stone.

No me quedó otra que augurar a aquel tipo duro un brillante futuro en la meca del cine.


(El director Curtis Hanson explica cómo contactó con Crowe y la prueba de cámara que le realizó).

El personaje de Bud White es un policía violento, con más juicio e inteligencia de la aparente, que vive ajeno a la corrupción que inunda a sus compañeros y que está tocado por un serio trauma familiar del pasado. Una base muy atractiva para cualquier actor, y este intérprete neozelandés, australiano de adopción, le supo imprimir una gran veracidad mostrando las múltiples aristas de White: honestidad debajo de su violenta fachada, fragilidad encubierta, capacidad de resolución en los momentos claves. Una credibilidad, en definitiva, digna de elogio.

Crowe empezó de niño trabajando en series y películas australianas poco reseñables. Ahora había conseguido captar la atención de personas importantes dentro del negocio americano, y una de ellas era Michael Mann. El realizador, consciente de su potencial interpretativo, le puso en un brete: dar vida a Jeffrey Wigand, un científico despedido de su trabajo en una tabacalera que desató un escándalo de salud pública en un programa de televisión. Para medirle Mann le colocó frente a frente, ni más ni menos, que con Al Pacino.



Si hubiera que definir en una palabra su trabajo en contraste con su filme anterior esa sería camaleónico. De alguien todo fuerza y decisión pasó a interpretar a un hombre dubitativo y paranoico que vive una situación límite. Envejeciendo casi 20 años y engordando otros tantos kilos al estilo de los más afamados actores del Método, Crowe resolvió una empresa plena de dificultidad con profundidad, contención y un despliegue de matices al alcance de muy pocos dando pie a la mejor performance de su carrera. De nuevo toda su versatilidad al servicio del mejor cine.

Con aquel proyecto, Russell Crowe no sólo ratificó su valor interpretativo, sino que dejó entrever una apuesta decidida, en apariencia, por los proyectos de calidad, aquellos que necesariamente implican riesgo y exigencia. Estaba dando los pasos adecuados, y todos entendimos que aceptara el papel del gladiador Máximo Décimo Meridio, con el que explotó ante la audiencia de todo el mundo.



Tras lograr su estatuilla al mejor actor (un reconocimiento quizá exagerado y que sonó a compensación tras ser ignorado por la Academia con anterioridad) parecía que, como se dice en L.A. Confidential, sólo el cielo era el límite para él en Hollywood. Su siguiente apuesta volvió a ser afrontar un personaje real, esta vez a las órdenes del niño mimado Ron Howard en un filme con tufo a premios y prestigio en sus entrañas: Una mente maravillosa.



No dudo que las intenciones de Crowe fueran buenas al contar en este proyecto la interesante historia del matemático John Nash, aquejado de esquizofrenia y finalmente ganador del Nobel. Una vez visto el resultado, el experimento parece un puro vehículo para su lucimiento en el que el actor se deja llevar por los tics dando pie a un papel más evidente y próximo al histrionismo. Quizá demasiado influido por el sensiblero y pretencioso desarrollo de la trama, su trabajo final está en las antípodas de lo logrado hasta ese momento en sus andanzas americanas.

Desde entonces, ha intentando recurrir a todo tipo de personajes para ahondar en su versatilidad con resultados dispares: de capitán de barco en Master and Commander a boxeador de nuevo con Howard en Cinderella man (donde volvió por la senda de sus trabajos más profundos); de niño mimado de Ridley Scott (con las irregulares Un buen año, American gangster, Red de mentiras y Robin Hood) a los que son, en mi opinión, sus dos proyectos más interesantes de los últimos años: El tren de las 3:10 y La sombra del poder. Ambos nos hacen creer que todavía le queda criterio para apostar por filmes sólidos que van más allá de lo comercial.

Algunos actores suelen empobrecer su carrera o tirarla por la borda a raíz de su carácter. Crowe ha pasado de no tener nada que perder y de querer comerse el mundo en sus inicios a tener una posición (bien ganada, por otro lado) y no querer jugársela. No sé hasta que punto influyen sus circunstancias personales, pero el australiano ha pasado de arrojar teléfonos móviles a la cabeza de las recepcionistas de hotel a casarse con su pareja de toda la vida, tener dos hijos y comprarse un rancho en tierras aussies.

Quizá haber llevado una vida de subidas y bajadas le haya hecho relajarse en lo personal hasta tal punto que eso se deja ver en lo profesional. No puedo entender si no su decisión de no ir más allá de los personajes de una pieza, con trasfondo bienpensante o de épica de saldo, como en ese Robin Hood absolutamente desangelado, frío, mecánico, hecho sin ninguna pasión y que no despierta ningún tipo de emoción durante casi dos horas y media. En ella asumió además tareas de producción.


Thirty odd foot of grunts era el nombre de la banda de rock liderada por Russell Crowe hasta el año 2005. Una de las canciones que el actor escribió como frontman y compositor se titulaba I want to be like Marlon Brando. Algunos periodistas le han preguntado por el significado de la misma en varias ocasiones durante su carrera, y él siempre ha negado que tuviera algo que ver con sus aspiraciones en el mundo de la interpretación.

El carisma y la presencia de Crowe para hacer de líder de grupos humanos han resultado contraproducentes a la larga. El actor dio la impresión en su día de estar hecho para interpretar a cualquier tipo de personaje, y en base a ello alcanzó la excelencia en L.A. Confidential y El dilema. Antes de despuntar en Hollywood, ya había hecho en su país de niño prodigio, de jugador de rugby gay, de fugitivo o de neonazi. Incluso tuvo un papel en The Rocky Horror Picture Show en una adaptación teatral.

Aquel día en el cine Tívoli me pareció ver a un actor brutal, no sé si un Brando en
potencia, pero sí a alguien tocado por un algo distinto. Sus registros y matices no han muerto, sólo están adormecidos. Espero que los grandes directores vuelvan a fijarse en él y explote de nuevo. ¿Para cuándo un Eastwood, o un Scorsese, o un número uno en definitiva más allá del pretencioso y venido a menos Ridley Scott o del calvorota dulzón de Ron Howard?

Me quedo con ese recuerdo de 1998 a la espera de que él, o quizá algún ávido sucesor, lance el próximo zarpazo.

martes, 25 de octubre de 2011

1.001 películas que hay que ver después de morir (XLVII): Deadly Prey (Presa mortal)

Película: Deadley Prey (Presa Mortal)
Director: David A.Prior
Año:1987
País: Estados Unidos
Actores: Ted Prior, Cameron Mitchell y Troy Donahue
Género: Ramboxploitation ramplona y chuloplayera

Argumento: Unos mercenarios secuestran apacibles pueblerinos para practicar sus técnicas de combate con presas vivas. En estas que, fíjate tú que jodida casualidad, secuestran, sin saberlo, a un chulopo hortera, vigoréxico y ex militar, capaz de dejar en ridículo a Rambo, a Chuache y a Chuck Norris, que se encargará de masacrarlos a todos cruel y despiadadamente.


Por qué hay que verla después de morir: Tiene un ritmo lentorro y muchos puntos muertos (además de cientos de muertos, que aquí muere todo dios), pero la seriedad con la que los personajes recitan sus estúpidos diálogos y ese maromo con mullet paseándose toda la peli por el campo medio en pelotas, le aportan al filme un plus de hilarante ridiculez que permanece presente durante todo el metraje. Sin ser una maravilla, esta exploitation de Rambo y Commando sirve para pasar el rato con los colegas, gracias a ciertos momentazos que la elevan por encima de la media del cine chungo.

Alicientes:
-El protagonista es Ted Prior, el hermano enchufado del director, un chulopo cachitas que aprovecha para lucir sus carnes en el 90% del metraje.
-El mulletazo del prota
-Aquí muere hasta el apuntador, la scriptgirl y el chico que repartía los cafés.
-Habituales de la serie B como Cameron Mitchell y Troy Donahue llenando la nevera con algo que llevarse a la boca.
-Realización insípida y ramplona
-Ostias a cascoporro
-Explosiones extraídas de imágenes de archivo o hechas con petardos y bengalas
-Banda sonora épica de sintetizador
-Música lacrimógena en los momentos menos oportunos
-Un malo tan malísimo, que mata a sus súbditos cuando estos se quejan o cometen un error.
-Explosiones que matan a distancia
-Un montículo de rocas de cartón piedra, estratégicamente situado en medio de un bosque y que el protagonista no dudará en utilizar a su favor para aplastar a los malosos
-Muchos tanques parados
-Enemigos que surgen de la nada a los que el protagonista no consigue ver, simplemente porque están fuera de plano.

Algunos momentos para el recuerdo:
-Cada vez que matan a una mujer, el ejecutor de turno dice un sonoro "Putaaa". Es que no falla.
-El protagonista se come una lombriz para sobrevivir, mientras suena una melodía lacrimógena de fondo. No se sabe qué da más pena, si el protagonista o la pobre lombriz haciendo el ridículo.
-Los enemigos, o son tuertos o ciegos, porque fallan todos los disparos, incluso cuando el protagonista se pone frente a ellos sin cubrirse ni nada. Es un militar tan experto que eso de parapetarse le resulta una mariconada.

Algunas frases para el recuerdo:
-"¿Mike? ¿Qué haces aquí? No te había visto desde que me salvaste la vida!", le dice al protagonista uno de los mercenarios maloos, justo en el momento en que iba a ser ajusticiado. El mundo es un pañuelo y esta película un trozo de papel de báter con el que alguien se limpió el culo.

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * *


lunes, 24 de octubre de 2011

1.001 películas que hay que ver después de morir (XLVI): Lion Man (El Hombre León)

Película: Lion Man (El Hombre León)
Director: Natuk Baytan
Año: 1975
País: Turquía / Inglaterra
Actores: Cuneyt Arkin, Bahar Erdeniz and Yildirim Gencer
Género: Exterminio

Argumento: El imperio bizantino está asediado por los problemas. Delirantes licencias históricas y estilísticas han convertido a los cristianos en los villanos de la función, y, por si fuera poco, un malvado emperador ha tomado el poder y se las está haciendo pasar putas a sus súbditos. Un misterioso justiciero criado por leones surgirá del bosque y tratará de reinstaurar la paz y la justicia en la región, no sin antes masacarar a cientos de miles de enemigos en un genocidio que ríete tú del holocausto nazi.


Por qué hay que verla después de morir: Mitos como los de El Rey Arturo, Mowgli y otros tantos, se entremezclan en un épico popurrí para dar a luz a uno de los pocos superhéroes originales de la cinematografía turca, Lion Man "el genocida", quien, por increíble que parezca, no se inspira en ningún personaje de las factorías Marvel o DC. Es posiblemente la producción perteneciente al llamado Cine Pop Turco (corriente que abarcó un periodo comprendido entre los 60 y mediados de los 80) que mayor trascendencia internacional tuvo, llegando a ser doblada al castellano. Más allá de las persistentes meteduras de pata del cine turco, el filme resulta memorable por su despliegue de ultraviolencia, donde el protagonista, el célebre Cuneyt Arkin, mata y mata otra vez, en un desaforado tour de force como pocas veces se han visto en el cine, contándose los cadáveres que deja a su paso por cientos de miles.

Alicientes:
-Una de las peliculas del cine pop turco de mayor trascendencia internacional
-Se estrenó doblada en cines españoles
-Manotazos, acrobacias y saltos de cama elástica (convenientemente escondida), como solo Cuneyt Arkin sabe regalar a sus fans
-En su estreno inglés, a Cuneyt Arkien le cambiaron el nombre por Steve Arkin
-Miles de muertos en un bodycount de récord imbatible
-Una banda sonora que por momentos parece una zarzuela, o directamente lo es
-El rugido de Lion Man, una mezcla entre un bostezo y un gato atropellado
-Una marca de nacimiento que es un dibujo complicadísimo
-Sombreros gigantes
-Tirolinas, barras fijas y anillas de gimnasia desperdigadas sin venir a cuento por los salones de un castillo, sólo para que Cuneyt pueda lucir sus movimientos acrobáticos durante las peleas
-Tuvo una secuela, "Lionman II: The witchcraft", muy denostada por los fanáticos

Algunos momentos para el recuerdo:
-La secuencia de las anillas
-Ser criado por leones te otorga fuerza sobrehumana
-El tour de force final, donde Cuney extermina tantos enemigos como habitantes pueda haber en Turquía

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * * * * *


domingo, 23 de octubre de 2011

1.001 películas que hay que ver después de morir (XLV): Tarkan Viking Kani

Película: Tarkan Viking Kani
Director: Mehmet Aslan
Año: 1971
País: Turquía
Actores: Kartal Tibet, Eva Bender y Seher Seniz
Género: Espada, brujería y bigotes

Argumento: En una violación a la historia, los vikingos han invadido Turquía, donde matan a niños, embarazadas y, en un alarde de maldad extrema, incluso se atreven a acuchillar las tetas de las bellas mujeres turcas. El héroe Tarkan, el Cantinflas turco, se encargará de expulsar a estos salvajes normandos, ayudado por sus inseparables perros, en una épica aventura de corte pulp, donde no faltan hechiceras cachondas, guerreros mongoles y hasta un Kraken de goma.

Por qué hay que verla después de morir: Un entretenidísimo Conan a la turca de ridículo y paupérrimo acabado, que adapta un famoso cómic, donde no faltan constantes del cine pop otomano como los bigotes, la música chorizada de otros filmes, los sonidos a destiempo o las muertes de niños. En lo relativo a la dirección y el montaje, no alcanza el nivel de despropósito de las cintas más famosas de Cuneyt Arkin, pero la sinvergonzonería y la falta de escrúpulos siguen presentes y con mucha fuerza, para hacer pasar un rato inolvidable. Eso sí, se recomienda ver la película traducida, ya que, lamentablemente, no alcanza esa narrativa universal que lograron filmes como Death Warrior o Dunyayi Kurtaran Adam.

Alicientes:
-Basada en un popular tebeo turco
-Es la secuela de Tarkan Tani Viking
-Un perro ventrilocuo que ladra sin mover la boca.
-Un protagonista que parece Cantinflas
-Sonidos que no se corresponden con lo que sucede en pantalla
-La famosa fanfarria de "2001 Una odisea en el espacio" (que pertenece a un tema clásico de Richard Strauss), utilizada en la banda sonora
-Un pulpo gigante de goma que flota en el agua
-Muertes de lo más explícito y variopinto, como sólo se atreven a mostrar los turcos
-Niños muriendo salvajemente
-Más pelucas que en el armario de Lady Gaga
-Pompones de colores para decorar los trajes, escudos y tambores de los vikingos, algo que realza su ferocidad.
-Bebés y embarazadas acuchilladas
-Bustos femeninos
-Tetas acuchilladas
-El Astérix turco

Algunos momentos para el recuerdo:
-Una hechicera cae a un foso supuestamente lleno de serpientes, pero se ven perfectamente varias manos que la agarran para que no se haga daño. No tenían dinero para una colchoneta.
-Salvajes orgías en las que los vikingos mantean a mujeres o las utilizan para practicar su puntería.
-La muerte del malo. La espada de Tarkan pasa a 2 metros de distancia, pero en el siguiente plano vemos cómo ha atravesado el cuerpo del malvado vikingo.
-Uno de los perros de Tarkan muere y, para enfatizar el momento, se enfoca con un zoom a la cara del padre del chucho, el cual está mirando a cualquier lado, inconsciente de lo que ocurre en el filme.

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * * * *


1.001 películas que hay que ver después de morir (XLIV): Don't go in the woods (No vayas al bosque... sola)

Película: Don't go in the woods (No vayas al bosque... sola)
Director: James Bryan
Año: 1981
País: Estados Unidos
Actores: Jack McClelland, Mary Gail Artz, Ken Carter y Angie Brown
Género: Protoslasher campestre y rudimentario

Argumento: En las montañas de Utah habita el mayor de los horrores, un montañero barbudo y zarrapastroso que tiene el síndrome de Diógenes, sólo que en vez de amontonar pilas y pilas de basura, este mendigo campestre acumula... ¡cadáveres! A ser posible de domingueros carentes de sentido común.


Por qué hay que verla después de morir: Coge a seis o siete colegas que no hayan actuado jamás, una cámara de vídeo, un puñado de calderilla, un guión escrito a boli en la palma de la mano (si se borra con el sudor, da igual, sigue filmando), convence a un mendigo a cambio de un bocata, vete a un bosque cualquiera,  ponte a grabar y, voilá, obtendrás una película con un acabado cinematográfico que poco tendrá que envidiar a este slasher primigenio de comienzos de los 80, considerado un clásico por los gourmets del género. El filme tarda en arrancar, pero cuando lo hace, prepárate para un interminable desfile de muertes ridículas en las que no te enteras de nada, gente corriendo por el campo, y una plétora de estridentes efectos de sonido desperdigados indiscriminidamente por todo el metraje que, junto a la música machacona, acabaran por desquiciarte hasta echar espuma por la boca.

Alicientes:
-Un asesino barbudo y zarraspatroso con pintas de mendigo
-Uso indiscriminado, abusivo y gratuito de todo clase de estridentes efectos sonoros. Un amasijo continuo de gritos, gemidos, onomatopeyas y lo que parecen dos micrófonos acoplándose.
-Una música trallera que parece compuesta por alguien aporreando un piano y unos bongos como un enfermo mental
-Dirección catastrófica
-Planos enlazados al azar
-Palos y ramas que cortan como cuchillos y se clavan como lanzas. Da igual que los lancen con desgana; un pequeño roce puede ser mortal.
-Humor con paralíticos
-Muertes estúpidas
-Sangre a raudales
-La canción retro del desenlace

Algunos momentos para el recuerdo:
-Cualquiera de las chapuceras persecuciones
-En un momento determinado, vemos a un paralítico en su silla de ruedas tratando inútilmente de desplazarse por el bosque, que llega a caerse varias veces, mientras se escucha una música propia del show de Benny Hill. No sabemos quién es ni cómo ha llegado allí. Al director debe resultarle gracioso. Minutos después, le servirá de carnaza al asesino.

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * * * 


viernes, 21 de octubre de 2011

1.001 películas que hay que ver después de morir (XLIII): Future Hunters (Cazadores del futuro)

Película: Future Hunters (Cazadores del futuro)
Director: Cirio H. Santiago
Año: 1986
País: Estados Unidos/Filipinas/Hong Kong
Actores: Robert Patrick, Linda Carol, Ed Crick y Bruce Le
Género: Uberexploitation al cubo

Argumento: Nadie sabe cómo es posible ni a cuento de qué, pero resulta que la lanza de Longinos, aquella que le atravesó el costado a Jesucristo, sirve para viajar por el tiempo. Así se lo comunica un maromo venido del futuro a los dos protagonistas, en una vil excusa para viajar por todo el globo y mostrar en pantalla una vorágine de elementos gratuitos, que van desde nazis a amazonas cachondas, pasando por karatekas y todo lo que se le pueda ocurrir a un trastornado por lo pulp.


Por qué hay que verla después de morir: Lo que parecen ideas para ocho o diez películas completamente distintas se conjugan en un frenético amasijo de escenas que difícilmente encajan entre sí -el único elemento que aporta continuidad son los actores protagonistas-, pero éstas son tan variadas e imposibles de anticipar, que te mantendrán alicatado a la butaca con una sonrisa de oreja a oreja, ya que la película avanza tan rápida como un misil, sin dejar respiro alguno al espectador, en una exploitation orgiástica que tan pronto comienza copiando a Mad Max, como se convierte en un filme hongkonés de kung fu caspa de los 70, o en una burda imitación de Indiana Jones combinada con El Retorno del Jedi. Es casi imposible de creer que la misma película del comienzo, sea la misma cinta en su desenlace. Un gran entretenimiento propiciado por una simple pero contundente concepción del cine, en la que los buenos siempre ganan por ser eso, buenos, y donde todo vale si sirve para aportar mayor diversión al conjunto. 

Alicientes:
-Un guión compuesto por lo que parecen descartes de otras películas
-La lanza de Longinos como artilugio para viajar a través del tiempo. No hay que hacer ningún ritual ni combinarla con ningún aparato especial. Simplemente permite viajar a través del tiempo, no necesitamos saber nada más.
-Enanos filipinos imitando a los ewoks de Star Wars
-Una secuencia inicial que fusila Mad Max
-Guerreras Amazonas filipinas
-Atila y sus hunos por la selva de Filipinas.
-Nazis modernos
-Bruce Le, el imitador filipino de Bruce Lee (a quien pudimos ver en, por ejemplo, "Challenge of the tiger"), en un papel secundario que no viene a cuento, y cuya presencia viene a confirmar que el director estaba regodeándose en el puro cine exploitation.
-Peleas de Kung Fu metidas en la trama con apisonadora y sin justificación alguna
-Tetas al fresco
-Una avalancha de rocas de cartón piedra
-Robert Patrick marcando paquete
-Una alocada y marchosa banda sonora de sintetizador que combina todos los estilos imaginables
-Ritmazo extremo. No hay ni un solo minuto de metraje sin tiros ni ostias.
-Un mando de garaje como control remoto de un helicóptero

Algunos momentos para el recuerdo:
-La patada que un maestro de kung fu le propina a Robert Patrick, que enlaza con un combate que es una excusa barata para sacar a relucir a Bruce Le.
-El final, donde no te explican una mierda de lo que pasa o pasará, pero te da exactamente igual, ya que has disfrutado como un enano en una piscina de Lacasitos ante tal sucesión de disparates.

Frases para el recuerdo:
"La humanidad tiene que ser eliminada, antes de que contamine y envicie todo lo que le rodea", comenta un efusivo nazi acerca de su plan de dominación mundial que, curiosamente, no incluye a los seres humanos en la ecuación.
-"Desde que tu padre murió has perdido el sentido de la orientación. Ahora juegas a ser antropóloga, mañana será otra cosa. ¿No te das cuenta de que no has hecho nada de nada? Más que jugar con el dinero que te dejó tu padre", le dice un sincero Robert Patrick a su querida novia.
-"He oído hablar del valle Sabinas. Se dice que es ficción, no realidad. Podría estar localizado en alguna parte del suroeste asiático, y está gobernado por amazonas guerreras llamadas Kasadais, una tribu perdida", comenta una erudita protagonista sin reirse lo más mínimo.

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * * * 


martes, 18 de octubre de 2011

1.001 películas que hay que ver después de morir (XLII): Olum Savascisi (Death Warrior)

Película: Olum Savascisi (Death Warrior)
Director: Cuneyt Arkin y Cetin Inanc
Año: 1984
País: Turquía
Actores: Cuneyt Arkin, Funda Firat y Osman Betin
Género: Aberración visual y sonora, sobre todo sonora

Argumento: La insensatez se ha desatado por las calles de Turquía. Una orgía de gilipollismo desenfrenado en forma de ninjas asesinos que parecen cofrades de Semana Santa ha invadido el país y sólo un hombre puede contrarrestar tanta majadería; Cuneyt Arkin de todos los santos y su sagrada cama elástica.


Por qué hay que verla después de morir: Da igual que no tengas ni pajolera idea de turco, te vas a descuajeringar de la risa aunque no entiendas ni un solo diálogo. Esa es la magia del cine pop turco de los 80. Son tantas y tan variadas las aberraciones que se suceden una detrás de otra sin orden ni concierto por la pantalla, en una sucesión de peleas a cada cual más estúpida, que a uno no le queda más remedio que abandonarse al descojono padre. Parece un collage de imágenes y sonidos distribuidos al tuntun en la mayor chapuza cinematográfica imaginable.

Alicientes:
-Golpes que suenan a destiempo.
-Sonidos de ostias cuando nadie se está pegando. Uno tiene la sensación de que el protagonista, Cuneyt Arkin, es capaz de golpear con su mirada.
-Samples y gritos de Kung Fu chorizados sin piedad de filmes hongkoneses. Incluso cuando ha terminado una pelea, los berridos y golpes siguen sonando.
-El malo es el Chuck Norris turco
-Hay momentos en los que la cámara se sitúa en el peor ángulo imaginable, para que veas una mierda de lo que ocurre
-Vuelve la cama elástica de Cuneyt. Cuando le contratas para una peli, viene con cama elástica de regalo.
-Montada a mordiscos y desgarrones
-Repite casi todo el reparto de Dunyayi Kurtaran Adam, el Star Wars turco
-Piedras que explotan al lanzarlas. Una constante en el cine pop turco.
-Karate turco; con sus habituales manotazos.
-Música y alaridos chorizados vilmente de La Cosa de John Carpenter
-Reutilización de algunos de los monstruos de Dunyayi Kurtaran Adam. Aunque ésta no sea una peli de monstruos.
-Desenlace abrupto.

Algunos momentos para el recuerdo:
-Los fortuitos y brutales asesinatos con los que comienza la cinta.
-Cuando destapan el cádaver de escayola y un barbudo se pone a gritar como un enfermo mental, mientras suenan cachos de sonido del filme La Cosa.
-La pelea final, con sus sonidos desperdigados aleatoriamente entre hostia y hostia.

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * * * *


lunes, 17 de octubre de 2011

1.001 películas que hay que ver después de morir (XLI): Mil gritos tiene la noche

Película: Mil gritos tiene la noche
Director: Juan Piquer Simón
Año: 1984
País: España /Estados Unidos/Puerto Rico
Actores: Christopher George, Lynda Day George, Frank Braña, Edmund Purdom y Jack Taylor
Género: Slasher demencial

Argumento: Un niño  mata de la manera más salvaje imaginable a su madre, sólo porque no le deja completar un puzzle erótico. Años después, ese niño, ya convertido en adulto, sembrará el caos en un campus universitario, donde descuartizará a diversas mujeres y usará sus miembros amputados para reconstruir el cuerpo de su progenitora, en una "ingeniosa" analogía con el puzzle que originó toda esta chifladura.


Por qué hay que verla después de morir: A partir de una premisa de lo más delirante, nace uno de los slashers más desmadrados de la filmografía española; una exploitation de filmes como Viernes 13 o Halloween, tan alocada y demencial que de pura tontería se introduce de lleno en el surrealismo, con un desarrollo que por momentos parece improvisado y que incluye litros y litros de sangre y una muertes que sorprenden por lo brutales y explícitas que resultan ser.

Alicientes:
-Un niño de apenas 12 años, que tiene la sangre fría y la fuerza necesarias para matar a su madre a hachazos y posteriormente descuartizar el cadáver.
-Suspense cero patatero.
-Una motosierra como arma mortal, lo que siempre mola.
-Salsa de tomate suficiente para llenar las paelleras de Villarriba y de Villabajo.
-Asesinatos brutales, grotescos y de lo más explícito.
-Un conserje barbudo que guiña constantemente un ojo en actitud desafiante, que parece estreñido y que además es el doble de Bud Spencer. Incluso protagoniza una pelea en la que sólo falta un tema de Oliver Onions de fondo.
-Dirige Juan Piquer Simón ("Super Sonic Man", "Los nuevos extraterrestres"), en el que es el título estrella de su filmografía.
-Jack Taylor interpretando a un homosexual.
-Por ahí se dice, se comenta, se rumorea; que el guión original, de no más de 30 páginas, estaba escrito por un casposo redomado como Joe D'amato (Ator, Ator 2, Porno Holocaust). Luego Piquer lo reescribiría. A saber.
-Un asesino que se pasea por la universidad como Pedro por su casa y al que nunca nadie ve, a pesar de que se intuye que en muchas de las secuencias va disfrazado por los pasillos. A decir verdad, se ve cada esperpento por las universidades; sobre todo las de audiovisuales, que quizá no es extraño que pase desapercibido.
-En su recorrido por los cines, esta película hizo una recaudación de unos 25 millones de dólares en Estados Unidos, donde es considerada todo un mito cinematográfico
-Más maniquíes que en el Corte Inglés.
-Frank Braña y sus frondosas cejas.
-Pesquisas policiales absurdas y delirantes, que no llevan a ningún a sitio.
-Tetas, culos, coños y penes. Si existiera alguna parte "impúdica" más, también saldría.
-Una banda sonora cutre como ella sola y de carácter esquizofrénico, con sus repentinos cambios de ritmo.
-Secuencias de relleno muy delirantes.
-Una campeona de tenis que también es policía. Por cierto, debe ser campeona en su casa, porque juega como una principante.

Algunos momentos para el recuerdo:
-Un chino surge de la nada y ataca a la chica protagonista con movimientos de karate, para después irse tranquilamente por donde ha venido.Todo apunta a que el equio de rodaje encontró a un chino en una esquina y decidieron meterle en el filme para, quien sabe, dar un aspecto más internacional a semejante infraproducción.
-La muerte de la chica del monopatín.
-Un susto gratuito a mitad de metraje por parte de un tipo disfrazado con una careta. Nadie sabe a cuento de qué viene esto, pero ahí está. David Lynch estaría orgulloso.
-Dos camilleros se llevan los miembros mutilados de una de las víctimas. Mejor que hubieran usado una carretilla.
-El asesinato inicial, una rebosante carnicería donde la sangre ha salpicado por todas las paredes, y que convierte en un espectáculo infantil la escalofriante muerte de Mary Jane Kelly a manos de Jack el destripador. A pesar de lo grotesco de la escena, los policías que llegan al lugar del crimen no parecem inmutarse lo más mínimo, al igual que una vecina que pasaba por allí y que permanece imperturbable aun habiendo visto una cabeza decapitada.
-El plano final, una chaladura tan impactante que conviene no desvelarla.

Frases para el recuerdo:
-"Empiezas bien, como tu padre; tetas, eso era lo único que le preocupaba" dice una madre despechada.
-"¡¡¡Bestiaaaaa!!! ¡¡Bestiaaaa!! ¡Bestiaaaaaaaaaaaaa!"

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * * * *


domingo, 16 de octubre de 2011

1.001 películas que hay que ver después de morir (XL): White Fire

Película: White Fire
Director: Jean-Marie Pallardy
Año: 1984
País: Francia/Turquía/Reino Unido
Actores: Robert Ginty, Fred Williamson y Belinda Mayne
Género: Acción bigotuda e incestuosa

Argumento: Mike es un ladrón de joyas con un serio problema: se muere por follarse a su hermana. La muerte de ésta a manos de unos ladrones rivales y el posterior encuentro casual con una mujer idéntica a ella, allanarán el camino para que nuestro héroe pueda cumplir su sueño. Y es que, a cambio de una importante suma de dinero, Mike convencerá a la mujer para que adopte la identidad de su hermana muerta y se haga la cirugía estética. Entre medias, hay tiroteos y un diamente gigante que todo el mundo busca, pero a quién coño le importa.

Por qué hay que verla después de morir: Aglutina el sabor de las producciones turcas de los 80 con lo peor de la serie B americana, en un disparatada coproducción donde prácticamente todos los momentos invitan a la mofa y al descojone, gracias a la acción descerebrada, el gore trapero y una degenerada trama sexual de carácter incestuoso que se destapa como el eje del filme. Lo que se dice un filme chungo redondo y recomendadísimo.

Alicientes:
-Robert Ginty, protagonista de la saga The Exterminator, con bigote.
-La invasión de los bigotes gigantes. Están en todos los lugares y rincones.
-Fred Williamson, actor mítico de la blaxploitation, con bigote también.
-Rodada en Turquía, lo que siempre es un aliciente.
-Componente sexual enfermizo y degenerado.
-Una colección de extras bigotudos de lo más inepto y gañanesco, que tratan descaradamente de chupar cámara.
-Un director que, en lugar de poner su nombre en los créditos, planta directamente su rúbrica, en un gesto muy auteur del que ya podían aprender otros cineastas como Haneke o Jaime Rosales.
-Gore de saldo, con ketchup y plastelina.
-Un diamante de 2.000 kilates que quema y explota.
-Música compuesta por el teclista de Deep Purple
-Un temazo ochentero que suena en repetidísimas ocasiones
-Villanos vestidos con el mono de los alienígenas de la serie V o con el casco del comandante Cobra de los G.I. Joe.
-Una explotación minera que parece una estación espacial
-Los pechos y el felpudo de Belinda Maye

Algunos momentos para el recuerdo:
-Cuando el protagonista desnuda a su hermana quitándole la toalla y la mira con lascivia.
-Cualquiera de las peleas y de los tiroteos.
-Uno o dos días después de la muerte de su hermana, el protagonista es capaz de encontrar a una mujer rubia casi idéntica a ella en Turquía, un país famoso por la gran cantidad de rubias que lo habitan.

Frases para el recuerdo:
-"Lástima que seas mi hermana", dice el protagonista a su hermana desnuda.

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * * * * *


1.001 películas que hay que ver después de morir (XXXIX): The Apple (La Manzana)

Película: The Apple 
Director: Menahem Golan 
Año: 1980 
País: Estados Unidos/Israel 
Actores: Catherine Mary Stewart, George Gilmour y Grace Kennedy 
Género: Musical oligofrénico y ubergay

Argumento: En un futuro distópico, concretamente en 1994, además de imbécil, la humanidad se ha vuelto homosexual en su totalidad, y danza al ritmo mongolizante de un nuevo estilo musical conocido como BIM, cuyos impulsores, gracias al éxito obtenido, han escalado en la sociedad hasta el punto de tomar el control de la misma y regir con sus canciones el destino del mundo.




Por qué hay que verla después de morir: Es un musical hortera y filogay dirigido por Menahem Golan, cofundador de la productora cinematográfica Cannon, lo que ya debería suponer un motivo más que de sobra para concederle un visionado. Pero si a ello le sumamos una completa ineptidud a la hora de dotar de ritmo a cualquiera de los vergonzosos números musicales; diversas alegorías religiosas metidas con calzador y un desenlace que viola al sentido común, el resultado es una turbadora experiencia que te deja con la boca abierta a cada segundo. La cara de gilipollas que se te queda no se te va a borrar en semanas.

Alicientes:
-Coreografías esperpénticas con decenas de fantoches travestidos sin atractivo ni ritmo alguno
-Pelucas de colores, laca, purpurina, tachuelas, cuero y maquillaje, mucho maquillaje
-Una alarmante falta de coherencia musical, con repentinos cambios estilísticos que arruinan por completo las canciones
-Temas sin gancho, sin estilo y sin ritmo, con letras de lo más pueril
-Vergüenza ajena elevada a su máxima potencia
-Dirigida por Menahem Golan, cofundador de la Cannon, productora famosa por impulsar las carreras de Van Damme o Chuck Norris
-Estética locaza ubergay
-Críticas al totalitarismo y a la industria musical
-Metáforas religiosas sobre el judaismo
-Una trama amorosa sin pies ni cabeza ni brazos ni tronco.
-Una resistencia integrada por hippies
-Una ridícula pegatina con forma de triángulo, que todos los habitantes del futuro se ponen en la cara para identificarse como seguidores del BIM.

Algunos momentos para el recuerdo:
-La secuencia sexual, donde el protagonista se cepilla a una mujer a ritmo de BIM en una orgía de carácter psicodélico.
-La hora del BIM, un momento del día en el que todos los ciudadanos están obligados a ejercitarse bailando este género musical y que nos regala momentos de ¿humor?, como unos bomberos que dejan de apagar un incendio para ponerse a bailar, o unas monjas que danzan con el hábito puesto.
-El abracadabrante y único final, donde la trama queda resuelta de una de las formas más rastreras imaginables y que es mejor no desvelar.

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * * * * *


jueves, 13 de octubre de 2011

1.001 películas que hay que ver después de morir (XXXVIII): Pyscho Cop (El policía Psicópata)

Título: Psycgo Cop (El policía psicópata)

Director: Wallace Potts
Año: 1989 
País: Estados Unidos 
Actores: Bobby Ray Shafer, Jeff Qualle, Palmer Lee Todd, Dan Campbell y Cindy Guyer
Género: Slasher de saldo 

Argumento: El habitual grupo de chavales inútiles con menos cerebro e iniciativa que un ficus, se marcha de findesemana a una casa en el campo para pegarse la juerga padre a base de piscina y cervezas, pero lo único que encontrarán será la muerte en sus más ridículas formas, a cargo de un policía demente que considera una obligación cívica acabar con estos desechos sociales.

 

Por qué hay que verla después de morir: Es muy barata, cutre hasta lo denunciable, de realización semicasera, fatal iluminada y peor montada (por no citar cien defectos más). Sería tediosa de no ser por el inolvidable asesino, un Robert Ray Shafer que parece empapado en crack y que hipnotiza a la audiencia con su ilimitado abanico de lamentables caretos, su forzada sonrisa de tarado y sus movimientos robóticos, que le convierten en el protagonista absoluto del filme.


Alicientes:
-Uno de los psychokillers más pasados de vueltas y sobreactuados del género slasher. Robert Ray Shafer se come la pantalla con sus muecas, en una interpretacion atroz.
-Personajes que hablan consigo mismos en voz alta, para que el público les escuche.
-Unas cervezas perdidas como detonante de la acción, que los personajes se pasan horas y horas buscando sin éxito.
-Chascarrillos memorables, por predecibles y la forma en que el asesino los recita
-Muertes ridículas
-Sustos de mierda
-Montaje de mierda
-Dirección de mierda
-Todo mierda
-Actuaciones dignas de silla eléctrica, garrote vil y ahorcamiento; todo a la vez.
-Abuso de focos azules en los planos exteriores, logrando una fotografía lamentable.
-Cuenta con una sorprendente y muy gamberra secuela, "Psycho Cop Returns", que, por increíble por parezca, cinematográficamente presenta una calidad infinitamente superior, con un guión muy divertido, una realización digna y un Robert Ray Shafer perfectamente introducido en su personaje y sobreactuando lo justo. Ver para creer.

Algunos momentos para el recuerdo:
-Cuando el psicópata le hace tragar su porra a uno de los protagonistas. 

Algunas frases para el recuerdo:
-"Putaaa!"
-"No hay que huir de la policía"
-"No se puede beber y conducir, va contra la ley"

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * * * *


1.001 películas que hay que ver después de morir (XXXVII): Supermen Donuyor

Título: Supermen Donuyor
Director: Kunt Tulgar
Año:1979
País: Turquía
Actores: Tayfun Demir, Güngör Bayrak and Yildirim Gencer
Género: Supermanxploitation a la turca

Argumento: El mismo que ya todos conocemos sobre los orígenes de Superman, cambiando Kansas por Estambul, la Fortaleza de la Soledad por la Capadocia, poniendo velo a Martha Kent y plantándole bigote a todos los intérpretes, excepto al protagonista y a algunas mujeres. Si se pasan por alto esos detalles, el cambio apenas se nota (en caso de que seas un perro o un cadáver).




Por qué hay que verla después de morir: Otro ejemplo más de la sinvergonzonería que se gastaban en Turquía a finales de los 70 y en la década de los 80, devorando y regurgitando al estilo autóctono toda clase de éxitos cinematográficos de los Estados Unidos, con resultados dignos de preescolares tercermundistas utilizando una cámara de vídeo por primera vez, y donde todo vale. Ese "todo vale" incluye desde el hurto de músicas de otros filmes, al uso de Geypermans para las escenas difíciles o bolas de navidad para recrear planetas.

Alicientes:
-Un gañán atolondrado interpretando a Superman
-Bolas y otros adornos de Navidad utilizados para recrear el espacio y los planetas que lo ocupan, como Krypton
-Un Jor-El desdentado
-Una sábana con el título del filme al comienzo de los créditos.
-Más bigotes que en un concurso de imitadores de Charlotte.
-Economía de recursos.
-Deschatez y descaro hasta dar varias vueltas al infinito.
-Lo que parece un geyperman sujetado con hilos para recrear el efecto de vuelo de Superman.
-El vídeo de las últimas vacaciones del director, utilizado como imágenes de fondo para las secuencias de vuelo.
-Visillos en todas las habitaciones.
-Entre los nuevos poderes que la inventiva turca ha otorgado a Superman, se hallan la telequinesis y ver el pasado, al más puro estilo R.O.T.O.R. (otra de las películas reseñadas en esta colección)
-La música original del primer filme americano de Superman, grabada y reproducida con un radiocassette en las escenas más épicas.
-Música robada de la saga James Bond

Algunos momentos para el recuerdo:
-Superman utilizando una máquina de escribir con la mente
-En una muestra de sus asombrosos poderes, Superman detiene un tren que ya se estaba parando.
-Una pelea que acaba con Superman tumbado en una cinta transportadora con una guillotina. ¿Por qué tienen eso ahí?

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * * * * *


sábado, 1 de octubre de 2011

1.001 películas que hay que ver después de morir (XXXVI): Dunyayi Kurtaran Adam

Título: Dunyayi Kurtaran Adam
Director: Çetin Inanç
Año:1982
País: Turquía
Actores: Cüneyt Arkin, Aytekin Akkaya y Füsun Uçar7
Género: Epopeya espacial tercermundista

Argumento: Un señor con el peinado de Lauren Postigo va dando saltos sin parar y repartiendo ostias a diestro y siniestro por un interminable desierto, en el que desfilan todo tipo de aterradoras criaturas y gañanes disfrazados, en una bacanal de disparates e incoherencias, cuyo discurrir decidirá el destino de la humanidad.


Por qué hay que verla después de morir: Bienvenidos, niños y niñas, al festival definitivo del cutrerío y de la incompetencia. Pasen sin miedo y saluden al elegido, Cuneyt Arkin y a su sagrada cama elástica. Admiren la mugrienta, tercermundista y roñosa fotografía, donde parece que alguien se haya limpiado el culo con el celuloide y afinen sus óidos ante el chirriante montaje de sonido y la música, que incluye melodías robadas de Indiana Jones. A su derecha, podrán ver planos extraídos directamente de la saga Star Wars. Enloquezcan ante el delirante montaje, hecho con dos aparatos de vídeo VHS conectados. Admiren a las increíbles momias explosivas de escayola y a los aterradores osos de felpa gigantes con confeti en las garras. Griten de terror ante el genuino robot de mierda construido con desperdicios. Bienvenidos a un cine que traspasa fronteras y que puede verse directamente en turco, ya que su narrativa es universal y cualquier habitante del mundo podría entenderla. Bienvenidos al paraíso del cine cutre.

Alicientes:
-Planos de naves chorizados de la primera película de Star Wars
-Música chorizada de Indiana Jones
-La canción de Flash de los Queen, chorizada también. ¿Pero es que en esta peli hay algún material original?
-Ausencia total de escrúpulos, de vergüenza, de sentido común, de dignidad y de moral alguna.
-La magnética presencia de Cuneyt Arkin, el más grande de todos los actores del cine pop turco de los 80.
-Una espada de poliespan de impracticable diseño en zig zag. Ideal para, no sé... ¿Rascarse la espalda con ella?
-El habitual fetichismo de Cuneyt por los guantes
-Rocas corrientes y molines que explotan como proyectiles tras ser lanzadas
-Cabezas de momia que explotan tras ser lanzadas. En Turquía todo explota.
-Una pajita loca, como las que regalaban en las cajas de Nesquick, con la que el villano sorbe la sangre de sus víctimas
-Un montaje que parece realizado a toda pastilla por un encocado Superlópez
-Alienígenas de lana y de peluche
-Un robot de mierda que gesticula alocadamente y que parece construido con desperdicios encontrados en un Punto Limpio
-Niños muriendo cruelmente. En Turquía no tienen reparos para mostrar cosas como ésta en pantalla.
-Una cama elástica estratégicamente escondida
-Interminables peleas en las que el protagonista derrota a sus enemigos saltando sin parar alrededor de ellos hasta que acaba mareándolos.
-La Capadocia como escenario de una batalla por el destino de la humanidad
-Tuvo una abominable secuela sin ninguna gracia en 2006

Algunos momentos para el recuerdo:
-La explosión del planeta Alderaan (el de Star Wars) repetida unas 80 veces 
-La secuencia de entrenamiento, en la que el protagonista, con música prestada de Battlestar Galactica, se ata rocas de cartón piedra a los tobillos y se pone a dar saltos.
-En el desenlace tiene lugar una épica batalla campal, en la que reaparecen y desfilan sin venir a cuento, absolutamente todos los enemigos a los que protagonista derrotó a lo largo de la película, como si de la fase final de un videojuego se tratase.
-La muerte del malo, que es partido en dos por el protagonista.. Para mostrar esto, se utiliza un imaginativo y económico recurso visual, que consiste en tapar parte del objetivo de la cámara, para que una zona de la imagen se vea totalmente negra y así hacer creer al espectador que al personaje le falta la mitad de la cara.

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * * * * *


jueves, 29 de septiembre de 2011

1.001 películas que hay que ver después de morir (XXXV): Rock´n roll nightmare (Al filo del infierno)

Título: Rock´n roll nightmare (Al filo del Infierno)
Director: John Fasano
Año:1987
País: Canadá
Actores: Jon Mikl Thor, Jillian Peri y Frank Dietz

Argumento: El grupo de heavy metal The Tritonz, integrado por cinco panolis sin carisma, se retira a una casa en el campo para grabar su próximo disco, pero en realidad sus miembros sólo se dedican a procrear y a hacer el imbécil, en una anodina e innecesaria trama, repleta de malévolas marionetas hechas con guantes de cocina y calcetines, cuyo impactante y revelador final hará que el público se plantee el sentido de su existencia (la existencia de este engendro, se entiende).



Por qué hay que verla después de morir: Hay cosas para las que el cerebro humano no está preparado: la inmensidad del universo, la muerte de un hijo o el final de "Rock´n roll nightmare", posiblemente el más tramposo, inconcebible e imposible de anticipar de toda la historia del cine universal. Da igual cuántas pelis de mierda haya visto el espectador, porque sus ojos, sus oídos y su sentido común no serán capaces de asimilar ni por un segundo la avalancha de infamia y desfachatez  que acontece en el desenlace, de un filme que cambia para siempre la concepción del cine en todos aquellos que se atreven a visionarlo. Hay quien piensa que, tras este largometraje, el cine debería haberse terminado para siempre.

Alicientes:

-El protagonista es John Mikl Thor, un artista de heavy metal con cierta estética glam y aficionado al culturismo. Quizá esto último fue el motivo de que nunca llegara a calar entre los aficionados a este tipo de música. Y es que, ¿dónde se ha visto un heavy que le guste ir al gimnasio?
-Las cachas deformes de Jon Mikl Thor. Parece que en cualquier momento le van a estallar las costillas.
-El culo de John Mikl Thor
-Alguna que otra ración de tetas
-Un amago de casting mamario
-Decenas de fallos de racord; o más bien de récord (Guinness), con vasos que cambian de posición y maquillajes que se quitan y se ponen entre plano y plano
 -Durante largo tiempo, esta película lideró el famoso Bottom 100 de la IMDB de los peores largometrajes de la historia, hasta que Troll 2 le arrebató el primer puesto
-Criaturas chungas y deformes hechas con plastelina Play-Do y calcetines viejos
-Una trama que avanza con la velocidad de una moto Feber
-Música a todo trapo en los momentos de tensión para disimular la ineptitud de los actores y del director
-Mujeres lavando platos a ritmo de heavy metal; el sueño de cualquier hombre que se precie de serlo.
-Tiene una secuela del año 2003

Algunos momentos para el recuerdo:
-Por si no os ha quedado bastante claro, lo vuelvo a repetir; EL JODIDO FINAL, donde John Mikl Thor se se convierte en un retrasado mental despeinado que va poniendo caretos, para después enfrentarse a una marioneta de Satanás, en una pelea donde ambos se agarran y dan vueltas y vueltas, como si jugaran al corro de la patata.
-La épica batalla con pulpitos de goma que el actor aprieta contra su cara y pecho, haciendo como si le atacaran, siguiendo las enseñanzas de Bela Lugosi
-Aunque sólo han ido a la casa a practicar su música, el protagonista aprovecha para probarse todo tipo de horteras modelitos y camisas chillonas en cada ensayo.
-Uno de los miembros del grupo no se quita las gafas de sol ni cuando folla
-Una escena de sexo en una ducha, donde John Mikl Thor se bate en un memorable duelo de tetas contra una jamba, ya que ambos aprietan sus pechos hasta el paroxismo, mientras la cámara se mueve alrededor de ellos de forma alocada,  como si el que sostiene el aparato se estuviera frotando con los actores, en un estilo de dirección digno del peor porno amateur.

Algunas frases para el recuerdo:
-"Ella es, una especie de veneno. Como una dramatización. Es una ficción, estamos vivos. Jesús dice que hay que mirar el mundo desde lo alto. Hay que alejarse de él".(John Mikl Thor poniéndose profundo y filosófico)

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * * * * *


miércoles, 28 de septiembre de 2011

1.001 películas que hay que ver después de morir (XXXIV): Undefeatable

Título: Undefeatable
Director: Godfrey Ho
Año:1993
País: Hong Kong / Estados Unidos
Actores:Cynthia Rothrock, Don Niam, John Miller y Donna Jason

Argumento: Un perturbado mental con un impresionante mullet, una impertérrita mirada y experto en artes marciales, se pasea a sus anchas y a plena luz del día por un pueblo estadounidense, donde secuestra, viola y mata mujeres sin pararse siquiera a respirar y sin que la inepta policía sepa cómo darle caza.

Por qué hay que verla después de morir: El realizador y trilero Godfrey Ho, experto en mutilar películas coreanas y tailandesas y añadirles escenas con ninjas para empresas hongkonesas como la Asso Asia o la IFD, da el salto al cine estadounidense con una cinta de artes marciales con metraje 100% original, donde sólo se salva alguna escena de pelea, ya que el resto de secuencias son puro material de derribo, inconexo y mongolizante. Contiene un inolvidable combate final que hace años se convirtió en todo un fenómeno en Youtube, el cual adquiere una nueva dimensión y un valor aún mayor cuando es visionado como parte de esta película.

Alicientes:
-Poder ver el mítico vídeo de Youtube dentro de su contexto
-Según los créditos, dirigida por Godfrey... HALL; en un fallido intento del señor Ho por calar en el mercado internacional.
-Violencia de género... del género imbécil
-Ostias a troche y moche
-La experta en artes marciales Cynthia Rothrock haciendo de las suyas
-Don Niam, el primer actor cuyas orejas, que tienen vida propia, son más expresivas que su imperturbable cara.
-Secundarios asiáticos que mueven la cabeza en todas direcciones porque no tienen ni puta idea de a dónde deben dirigir la mirada.
-La intensísima mirada del malo, capaz de helar la sangre y ponerla en ebullición al mismo tiempo, ya que acojona y descojona a partes iguales
-Actores de relleno que parecen salidos de las últimas entregas de Loca Academia de Policía.
-Peinados que cambian mágicamente de escena en escena
-Un mismo almacén filmado desde decenas de ángulos distintos para recrear decenas de lugares supuestamente diferentes.
-El villano sufre una indescriptible y absurda enfermedad mental, que le lleva a secuestrar mujeres, confundirlas con su madre, violarlas, matarlas y, por si fuera poco, sacarles los ojos, para dárselos de comer a pececitos de colores. Todo esto lo hace por un supuesto trauma de la infancia, como explica una psicóloga a lo largo de la trama. Yo creo que en realidad todo eso lo hace simplemente por joder y no hay que darle más vueltas.
-Torsos untados en aceite Koipesol para hacer más atractivas las peleas
-Actuaciones tan contenidas, que rozan la catatonia
-Dolorosísimas caídas de todo tipo y condición. Algún extra se tuvo que romper la espalda.
-Ridículos ataques de histeria a cámara lenta
-Luces rojas de puticlub para dar ambiente a las peleas
-Un pueblo estadounidense donde todos sus habitantes saben artes marciales. Incluso las psiquiatras.

Algunos momentos para el recuerdo:
-La novia del perturbado mental, tras una relación en la que es vejada y violada constantemente, por fin decide abandonarle, no sin antes dejarle preparada en la mesa su cena favorita, como especifica en la carta de despedida. Qué gran detalle por su parte.
-El asesino intentando excitar a su novia pasándole la nariz por el cuello de forma patética
-Cuando el villano se detiene frente al espejo y empieza a hacerse mechas de colores con un spray, sin mover ni un solo músculo de la cara, tratando pésimamente de transmitir maldad y frialdad.
-Cynthia Rothrock llorando frente a un muñeco con arcilla por la cara, que intentan hacernos creer que es su hermana muerta.

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * * * *


jueves, 25 de agosto de 2011

Barato, Barato.


"Me lo quitan de las manos oigaaaaa, me lo quiiiitan de las manos".

Miguel Ángel Gil está que se sale. No tiene rival en el "mercadillo" futbolístico. "¡¡Hoy traigo cuarto de kilo de Forlán a 5 millones, 5 millones solamente!! ¡¡Señora no pierda la oportunidad de llevarse todo un Balón de Oro de un Mundial a su club!!"

Un Agüero por aquí, un De Gea por allá, Ujfalusi al Galatasaray, a Forlán lo mando para Milán y ya hemos vendido tol género. Voy a llamal a mis primos Quilón y Mendes, que seguro que me dejan el cuarto y mitad de futbolista a buen precio, nos repartimos unas "comisioncillas" y ya estamos listos para volver al ataque en el mercado invernal, que los churumbeles tienen que comer. En de vé lo fásil que se la cuela uno a la afición del Calderón, les traigo un poco de carnaza y ya están todos contentos e ilusionados.

Qué tiempos aquellos los de hace un año. El equipo Supercampeón de Europa y mis amiguetes los agentes me nombran mejor gestor del mercadillo. Como íbamos tan sobrados, pensé que a lo mejor podía vender a Jurado a los alemanes esos de Gensenquilche. El bueno de mi primo Enriquito Flores se sintió mu molesto porque disia que el zagal era mu importante para el equipo. Pero es que yo tenía que comprarle a mi Jeniffer una bichicleta y no llevaba suelto. El jambo para Alemania con su padrino Raúl y yo tan feliz con mis 13 kilitos.

Por Navidad mi Richal me pidió una Gamboy y como yo no andaba bien de los dineros llamé a mis amigos turcos para mandarles a Simao. El payo era mu buen chico, pero comía mucho, así que con lo que me ahorré en comida me dio para comprarle la Gamboy a mi niño. Como mi primo Enriquito se enfadó porque estaba corto de personal para descargal la flagoneta llamé a mi amigo Mendes, que me mandó un muchacho a "módico" precio. Sólo ocho millones me costó el Elías. Tenía experiencia colocando tumbonas en Copacabana así que montando y desmontando los andamios del puesto en el mercadillo no iba a tener rival. Además Jorge y yo nos repartimos unas jugosas comisiones y pude comprar unos regalitos para la familia.

La temporada no fue tan bien como esperábamos y encima la rubia esa tan sexy, la uruguaya, se enfadó con mi primo el Enriquito porque decía que le ponía los cuernos con un bajito argentino y su amigo el calé de Utrera. Ensima el verano empezaba con una mala noticia: Los señores jueces nos habían condenado a mis hermanos y a mi a devolver 100 millonés de na que le esquilmó mi papa al ayuntamiento de Marbiella. Pero eso yo lo arreglé en un periquete. Me dieron el teléfono de un tal Alex, un patriarca de un clan inglés muy rico. En cinco segundos llegamos a un acuerdo y para allá que le mandé a De Gea. El cachorro, que se crió en nuestra casa, se lo vendí por 20 millones. Luego llamé a mi amigo el Jeque del Manchester City, ese con el que firmé una Aliansa de Sivilisasiones que va a hacer temblar los cimientos de la tierra. Mi amigo árabe se llevó al pequeñito argentino por 42 milloncejos. El payo Florentino estaba como loco por llevarse al chico, pero yo me negué a negosial, que si se lo llego a vender los del Calderón me pegan una paliza. Ujfalusi a mis amigos turcos por 2,5 millones, Forlán a Moratti por 5 millones y ya sumo 70. Un poco más y ya casi tengo la deuda del papa pagada.

Al final mi primo Enriquito abandonó el puesto porque no estaba contento. Mi amigo Quilón me recomendó a Manzano, un gachó que ya trabajó con nosotros, muy bueno porque nunca protesta por nada. De paso me colocó a Gabi, que andamos cortos de personal. Como necesitaba melcansía llamé a mi primo Mendes. Jorge y su amigo Kenyon, que son mu güenos me regalaron la mitad de Falcao y yo solo tuve que pagar 20 millones. De paso me mandaron más genero, Miranda (el terror de los delanteros de la liga brasileña), Silvio (una ganga por sólo ocho millones), Pizzi (no confundil con Juan Antonio) y un tal Ruben Micael, que se lo presté a mi amigo Agapito Iglesias de Zaragoza, que el pobre no tiene pa' comel.

La verdad que el premio del año pasado lo tengo bien merecido. Después de todos los negocios he vuelto a traer mercancía de primera calidad: Courtois, Silvio, Miranda, Gabi, Turán, Adrián y Falcao. Estoy tratando que esos alemanes de la Vuslbagen me regalen a Diego, un chiquillo algo problemático, pero estos alemanes no ceden. No aceptan las escrituras de mi chalé de Los Ángeles de San Rafel como aval. Al final hemos hecho un equipo de campanillas y toda la "borregada" se rompe las manos a aplaudir en el Vicente Calderón. Cuando nos mudemos a la Peineta va a ser el no va más. Una vez más, he vuelto a triunfar.

Pónganle el acento que más les plazca: Máfia rusa, siciliana, taiwanesa o de Pernambuco. Algo parecido a lo que acaban de leer es lo que pasa por la cabeza del consejero delegado del Atlético de Madrid, Miguel Ángel Gil. La realidad es triste. Hace justamente un año De Gea; Ujfalusi, Godin, Perea, Domínguez; Assunçao, Raúl García, Reyes, Simao; Agüero y Forlán derrotaban brillantemente al Inter en la final de la Supercopa de Europa. Hoy seis de ellos no pertenecen al club y tres de los cinco restantes han tenido en algún momento el cartel de "transferible colgado". Abramos los ojos, el Atlético de Madrid se ha convertido en una agencia de compra-venta de jugadores. El Atleti ha muerto.

Pablo González.

jueves, 18 de agosto de 2011

El señorío por el desagüe


Hay un dicho popular que dice que las amistades tardan años en forjarse y consolidarse, pero que bastan unos segundos para destruirlas. Esto podría ser aplicable al Real Madrid. Con 109 años de historia a sus espaldas, ha tardado todo ese tiempo en forjar su leyenda, en tener el honor de ser reconocido por la FIFA como "mejor club del siglo XX", de tener una imagen de equipo señor, de saber ganar y de saber perder. El llamado "señorío", que no es algo que se gane en unos segundos. Pues bien, fue llegar Mourinho el junio del año pasado, y en poco más de una temporada, se ha cargado el buen nombre del Real Madrid.

En vez de estar hablando de cómo su equipo perdió en el Camp Nou ayer (3-2) dando una estupenda imagen, con un juego vistoso y efectivo alejado de la racanería de las semifinales de la Champions, estamos hablando de la enésima bronca entre blancos y azulgranas. Lo que es un trofeo veraniego con una trascendencia relativa (es bueno ganarlo, y más ante el eterno rival), se ha convertido de nuevo, en un campo de batalla. El buen fútbol de ambos queda empañado por los malos modos y la agresividad.

Es cierto que la historia de los clásicos es rica en piques, encontronazos y tanganas, pero desde que llegó Mourinho al Madrid, y más concretamente tras la ida de las semis de la Champions en el Bernabéu, estos partidos se han ido calentando hasta hacer un clima irrespirable. No es normal la agresividad con la que los jugadores madridistas salen al campo. Las entradas a destiempo, esa tensión mal entendida que contamina el aire parece una orden del técnico portugués cuando su equipo se enfrenta al Barça. Tras la entrada de Marcelo a Cesc (que era roja), se montó la inevitable tanagana. Malos modos por parte de jugadores de ambos clubes. Mal Marcelo, Villa, Ramos... Pero he aquí que llega José Mourinho, el entrenador, recordemos, del "mejor club del siglo XX"; y no sólo no sale a calmar los ánimos, sino que cual kinki poligonero, se mete en la bronca. El portugués, fuera de sí, metió el dedo en el ojo al segundo de Guardiola, Tito Vilanova.

Es irrelevante si hubo provocación previa, si se habían dicho algo en los banquillos, si con el tercer gol de Messi la celebración de los blaugranas fue excesiva. Un entrenador del Madrid jamás puede perder los papeles. La dinámica en la que el club blanco lleva inmersa desde que llegó este señor, es la de no saber perder, la de liarla parda en cuanro vienen mal dadas. Es la cultura del "balones fuera", y en vez de hacer autocrítica se desvía la atención con los árbitros, las trifulcas y los insultos. Da pena ver a Casillas, un jugador admirado y respetado por todo el mundo, defender lo indefendible, insinuar complots antimadridistas y demás chorradas. Y sonroja que un equipo que en su himno dice aquello de "enemigo en la contienda, cuando pierde da la mano, sin envidia ni rencores, como bueno y fiel hermano..."; no se quede a ver como el rival, que aunque no fue mejor, sí ganó de forma legal, recoge su título. Una imagen impropia de un club que lleva su imagen por bandera y sus valores por encima de sus títulos.

Cuando Florentino Pérez, allá por el mes de junio de 2009 volvía a la presidencia del Real Madrid, prometió que defendería los valores y la imagen del club. Trajo a Mou, y todas sus promesas se han quedado en palabras huecas, pues es él el que ampara a su entrenador, le deja hacer y deshacer a su antojo, decir lo que quiera, insultar, e incluso meterse en peleas. O Florentino toma las riendas de la situación y pone firme a Mourinho, o ese monstruo acabará devorándolo. Y lo que es peor, devorando a la institución. Aún se puede solucionar, o el poco señorío que queda se perderá por el desagüe.

Dani Medina





domingo, 14 de agosto de 2011

Vuelve el fútbol


La temporada futbolera en España se abre hoy domingo con el partido de ida de la Supercopa. Por si no habíamos tenido suficiente empacho de clásicos durante abril y mayo, Madrid y Barça vuelven a verse las caras en lo que Mourinho ha denominado el "trofeo más importante del verano". No le falta razón al portugués. Y es que ganar la Supercopa al máximo rival siempre es un aliciente, y el que pierda ya llevará una losa durante la temporada. Pero es cierto que no deja de ser un título de pretemporada que al ganador satisface porque mete un trofeo más en la vitrina y el perdedor se consuela con aquella coletilla de "es un título menor".

Estos dos encuentros de Supercopa servirán para ver cómo llegan al inicio de la Liga los dos equipos llamados a repartirse de nuevo todos los torneos, en un monopolio apasionante para sus respectivas aficiones e insufrible para los seguidores de los 18 equipos restanes. A priori, parece que los blancos llegan con mejores sensaciones después de haber ganado todos sus encuentros de pretemporada. El único problema es que esos partidos se han ganado a equipos chinos de baja estofa y algún equipo americano que sufriría en la Segunda española. Resumiendo: imposible saber cómo jugará el Madrid contra un equipo de verdad, como es este Barcelona de Guardiola. Al parecer, los culés llegan flojos en lo físico, pero su juego será el de siempre, lo que significa que tendrán el balón y el Madrid se limitará  a verlos jugar. O no. Porque lo que muchos aficionados merengues esperan, es que Mou haya aprendido de sus errores y juegue al Barça de otra manera, menos defensiva y victimista y más alegre y ofensiva.

Será un buen día para ver a la nueva estrella azulgrana, Alexis Sánches, jugador que viene de triunfar en el Udinese y que ha sido uno de los culebrones del verano. Se han pagado 34 millones más 6 variables por objetivos por un chico que ya es el niño mimado de Guardiola. Dicen que tiene gol, desborde y velocidad. Que el ataque barcelonista mejorará mucho con él. Esta temporada lo descubriremos. Mientras tanto, Cesc hace las maletas rumbo a la Ciudad Condal para ser presentado mañana lunes. El hijo pródigo vueleve a casa, eso sí, después de desembolsar 40 millones de euros. Sin embargo, puede que el nuevo ídolo del Camp Nou ya esté en casa: se espera mucho de Thiago Alcántara.

El Madrid, ya bajo la batuta absoluta de Mou en todas las parcelas del club, se ha reforzado bien sin hacer grandes dispendios como en otras épocas. El fichaje más emocionante es el de Sahin, mediocentro alemán de origen turco que junto a Xabi Alonso deberá llevar la batuta del equipo. Por desgracia, hoy no podremos verlo debido a la lesión que se produjo en Estados Unidos durante la pretemporada. Mourinho espera tenerlo de vuelta para la segunda jornada.

Los que ya están listos son el joven Callejón y sobre todo, el que parece "el favorito del profe", Fabio Coentrao. Rápido, buen regateador y jugador de banda que puede jugar en varias posiciones, justo como quería el técnico portugués. ¿Y Messi y Cristiano? Me temo que estos dos van a acaparar de nuevo tantos titulares durante los próximos nueve meses, que mejor descansar de ellos por ahora. Lo importante es que vuelve el fútbol (si la huelga de los jugadores no lo impide), y aquí lo contaremos en Fuera de Campo.

Dani Medina







1.001 películas que hay que ver después de morir (XXXIII): The Foreigner (El extranjero)

Título: The Foreigner (El extranjero)
Director: Michael Oblowitz
Año: 2003
País: Estados Unidos
Actores: Steven Seagal, Harry Van Gorkum, Max Ryan y Anna-Louise Plowman

Argumento: Un tipo apodado "El extranjero", que no es otro que Steven Seagal apretándose la panza con una cazadora ajustada, va dando vueltas por todos los países de Europa, destapando conspiraciones incomprensibles, repartiendo paquetes, alguna ostia y matando negros en absurdas explosiones.

Por qué hay que verla después de morir: Es la primera película del tándem Steven Seagal-Michael Oblowitz, asociación que nos regaló la cinta más divertida (por absurda) de toda la filmografía del maestro aikidoka, "Venganza Ciega", una de las imprescindibles de esta colección. En esta ocasión, el nivel de diversión es inferior, pero la oligofrenia superior, gracias a un guión indescifrable que provoca apoplejía y, sobre todo, la labor del esquizoide Oblowitz, para quien las palabras "montaje" y "dirección" son sinónimos de "peyote" y "cocaína en vena". Tampoco falta la habitual y taladrante música punchancha, marca de la casa.

Alicientes:
-Steven Seagal recorre toda Europa (Noruega, Alemania, Francia, etc)  pero sin salir de Polonia. No os preguntéis cómo lo hace, es Steven Seagal y todo lo puede.
-Un desenlace abrupto y estúpido en el que sólo falta el director haciendo un corte de mangas al público.
-No intentes comprender el guión o te expondrás al peligro de sufrir una apoplejía severa.
-Ritmos punchanchas de baratillo para ambientar cualquier escena de acción.
-Una realización psicotrópica llena de acelerones y zooms, digna de un ravero a tope de speedball.
-Como en todos sus filmes, Seagal tiene un pasado repleto de misterios, para dar profundidad al personaje.
-Oblowitz no es capaz ni de rodar decentemente una conversación en una mesa. Debido al incomprensible juego de planos, uno no sabe si los comensales están sentados, de pie, debajo o encima de la mesa. Qué desastre.
-Seagal, que es una persona muy previsora, se dedica a llenar la ciudad de explosivos por todos los rincones imaginables, para así poder detonarlos y escapar de cualquier situación complicada.
-Incomprensiblemente, tuvo una secuela, "Golpe al amanecer".

Algunos momentos para el recuerdo:
-A ver cómo me las apaño para explicar esto. Seagal ha de entregar un paquete, pero, no se sabe muy bien por qué, decide entregar un paquete falso. Cuando le descubren, mandan a un tipo negro para que le torture y le sonsaque donde está el paquete original. Seagal acepta entregarlo, asegurando que está escondido en una taquilla. Lleva al negro hasta allí, pero resulta que es una trampa, ya que se trata de otro paquete falso (sí, otro, dos mejor que uno), que contiene una bomba en su interior, la cual el negro detona al abrirlo, reventando toda una estación de tren en una apoteósica explosión, que, supongo, mata a cientos de personas, lo que a Seagal debe importarle tres huevos. Segundos antes, el protagonista escapó por una ventana.
-La misma escena de antes, con negro e interrogatorio incluido, ocurre minutos después en la trama, sólo que cambiando el paquete falso por un CD falso (y explosivo), en una descojonante secuencia que el guionista se inventó sobre la marcha y en la que nuestro héroe lanza el disco contra su enemigo, clavándoselo en el estómago (después explota, obviamente). Sólo por esta escena, hay que ver la película.

Algunas frases para el recuerdo:
-"Me encantan las barbacoas" dice Seagal, tras lanzar un CD explosivo.

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * * *