domingo, 14 de agosto de 2011

1.001 películas que hay que ver después de morir (XXXII): Blood Sisters

Título: Blood Sisters
Director: Roberta Findley
Año: 1987
País: Estados Unidos
Actores: Amy Brentano, Shannon McMahon, Dan Erickson y John Fasano.

Argumento: Un grupo de estudiantes cachondas, con menos cerebro que una ameba con síndrome de Down y de esas que, como se descuiden, acaban enseñando las tetas sin darse cuenta, han de pasar un terrorífico y muy tedioso fin de semana en una casa de putas encantada, como parte de una prueba para ingresar en una hermandad universitaria.

Por qué hay que verla después de morir: Es un rollazo que te cagas y de lo más tedioso e inaguantable que ha rodado la directora experta en exploitation fantasmal Roberta Findlay, pero gracias a la tremenda estupidez de la que hacen gala las chicas protagonistas y a las interminables secuencias en las que deambulan por la casa sin que ocurra nada de nada que tenga el más mínimo interés, resulta un filme ideal para abuchear en masa, lanzar cosas a la pantalla, no parar de hablar y soltar toda clase de improperios machistas, seas hombre o mujer. Despierta al misógino que hay en ti.

Alicientes:
-Una casa "de putas" encantada, concepto que debería explorarse más a menudo en el cine de terror.
-Prostitutas fantasma.
-Universitarias cachondas y, por consiguiente, tetas.
-Un asesino que se viste de prostituta.
-Un estrangulamiento con un liguero.
-Planos subjetivos desde los ojos de un niño que están tan mal planificados, que al crío parece que le falten las piernas, ya que la cámara va dando tumbos pegada al suelo y se mueve más que un garbanzo en la boca de un viejo.
- Una persecución por un bosque rodada tan nefastamente, que parece que los personajes se tropiezan, con la cámara de nuevo enfocando al suelo, sin que puedas enterarte de una puta mierda. No sé que entiende la directora por plano subjetivo, a lo mejor es que ella, cuando camina se arrastra por el suelo.
-Interminables escenas de baile rodadas con el clítoris.
-Findlay dirige, monta, escribe, se encarga de la fotografía y mueve la cámara como una oligofrénica.
-La inolvidable gorda hermafrodita del filme "El oráculo", interpretando a una prostituta.
-También actúa Amy Brentano, habitual en la filmografía del también casposo Tim Kincaid (Robot Holocaust, La muerte ataca Nueva York).
-Un cameo de John Fasano, director de "Rock´n roll Nightmare" y de "Black Roses".
-Una casa que, a pesar de estar abandonada, se halla en un estado casi impecable.
-Una mujer encuentra un camisón abandonado desde hace una década (que por cierto está impoluto), se excita con él, y se lo prueba.
-Música estridente que no para de sonar en todo momento.

Algunos momentos para el recuerdo:
-John Fasano sale acojonado de la casa porque ha oído ruidos extraños y, antes de subirse al asiento del conductor, decide, sin venir a cuento y sin necesidad alguna de ello, dar un voltereta encima del capó. Quizá quería aportar algo de acción a una película tan lenta.
-Una chica está buscando las llaves de una furgoneta y se pone histérica, porque no sabe dónde están. Al rato, se acuerda de que las lleva en el zapato. Claro, es que es muy difícil recordar un escondite como ese, sobre todo cuando las llaves te tienen que estar haciendo trizas el pie.
-Otra de las chicas pierde las gafas e instantáneamente se cae por el hueco de la escalera y muere. Es uno de los peligros a los que se enfrenta a diario todo míope.

Algunas frases para el recuerdo:
-"Esta casa me pone los pelos de punta" dice Fasano, a lo que le contestan, "Tu polla es la que los pone".

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * *


jueves, 4 de agosto de 2011

1.001 películas que hay que ver después de morir (XXXI): Nail Gun Massacre (Pistola de Clavos)

Título: Nail Gun Massacre (Pistola de Clavos)
Director: Bille Leslie y Terry Lofton
Año: 1985
País: Estados Unidos
Actores: Rocky Patterson, Ron Queen y Beau Leland
Género: Slasher pueblerino

Argumento: En un pueblo perdido de la América profundísima, un tipo vestido con un casco con esparadrapo y un mono de la mili,  va matando con su pistola de clavos a  palurdos de pueblo, rednecks varios, obreros de la construcción y demás escoria social.

Por qué hay que verla después de morir: Es una producción semiamateur rodada en un pueblucho de lo más recóndito de la América profunda (que ya es decir), de aún más profunda factura y abisales interpretaciones, donde todos los actores son paletos sin experiencia en el cine que miran a la cámara y van muriendo absurdamente. Por todo eso, hay que verla.

Alicientes:
-Actores que miran a la cámara.
-Una pistola de clavos como arma mortal.
-Asfaltos que absorben la sangre de alguien que segundos antes acaba de morir desangrado. En la América profunda, las carreteras las hacen con moqueta.
-Tetas claveteadas.
-Obreros violadores.
-Asesinatos de obreros.
-Un texto introductorio que copia descaradamente al de La Matanza de Texas.
-El psychokiller de turno tiene nombre de taladradora del Teletienda, The Nailer 
-La vestimenta de The Nailer consiste en un viejo mono de camuflaje de la mili, de esos que usa tu tío cuando sale a cazar perdices, y un casco de moto con dos tiras de esparadrapo.
-Desnudos gratuitos no, desnudos regalados, de esos de "me los quitan de las manos, señoraaa".
-Una violación que en realidad es una sesión de peting, ya que a la chica no le quitan ni los pantalones.
-Gorras de lunares y camisas de cuadros redneck style, en uno de los peores vestuarios de la historia.
-Una camisa de cuadros que pulula por media comunidad de vecinos.
-Descaradísimos primeros planos de tetas, para que el espectador no pierda detalle. Y es que el director tiene más jeta que una estatua de la isla de Pascua.
-Rednecks gordos y barbudos muriendo miserablemente.
-Disparos en el codo que provocan una muerte instantánea. Todos sabemos que el codo es uno de los puntos vitales del ser humano.
-Un policía médico y un sheriff que parecen los Pepe Gotera y Otilio de la criminología, ya que investigan las decenas de asesinatos (a un ritmo de uno por hora, o algo así) sin pedir refuerzos, como si estuvieran buscando un perro perdido.
-La falta de presupuesto es tan alarmante, que el sheriff del condado conduce un coche cualquiera que ni es de policía ni lleva sirenas, ni nada.
-Clavos que desvían su trayectoria por arte de magia. El asesino ya puede estar apuntando a un pie, que el clavo va a impactar donde le salga de las pelotas al director.
-El asesino conduce un discreto coche fúnebre para pasar desapercibido.
-Un médico chulopo en ropa vaquera.
-El malo se ríe con efecto vocoder.
-También se la conoce como "Dimensión Masacre". ¿Será porque cosas tan absurdas sólo pueden ocurrir en otra dimensión o que el distribuidor tenía prisas a la hora de bautizar los 200 zurullos que distribuiría en los videoclubes ese mes?

Algunos momentos para el recuerdo:

-En una escena cualquiera que no viene a cuento de nada y que carece de continuidad con el resto de la trama (algo que se puede aplicar al 80% de las escenas de este filme, francamente), un hombre que no sabemos quién coño es y nos importa una mierda, lee a su hija un titular del periódico que le llama poderosamente la atención. "Mira, alguien está asesinando obreros de la constructora Miller" dice el desgraciado, segundos antes de que The Nailer surja de dentro de su piscina (¡!!!! así por las buenas, se estaba dando un alegre chapuzón) para someterle a un tratamiento masivo de acupuntura, que hará que la víctima caiga justamente sobre una barbacoa recién encendida, rostizando sus rollizas chichas.
-La muerte del malo, que supuestamente cae por accidente desde una grúa a varios metros de altura, pero en realidad, simplemente se deja caer sobre una colchoneta a 2 metros de distancia, como cualquier míope puede comprobar.

Algunas frases para el recuerdo:
-"Tranquilícese, no podemos ir al baño sin que nos pase una bala por la cabeza, hay disparos por todas partes, no pasa nada" (esto sí que es tranquilizar a alguien que está asustado).

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * * * *


martes, 2 de agosto de 2011

1.001 películas que hay que ver después de morir (XXX): Ai man niu huo bing gong fu liang (Made in China)

Título: Ai man niu huo bing gong fu liang (Made in China)
Director: John Liu
Año: 1982
País: España
Actores: John Liu, José María Blanco, Victor Israel, Mirta Miller, Raquel Evans, Casanova Wong

Argumento: La CIA es la escoria de este mundo y John Liu te va a convencer de ello, aunque tenga que usar cadáveres REALES en el proceso. El resto de la película, ni puta idea oigan, no traten de entenderlo.


Por qué hay que verla después de morir: Es imposible escribir sobre esta basura egocéntrica sin caer en las sentencias habituales: La mierda más grande, olorosa, viscosa y verde jamás rodada; la peor película de la historia de la humanidad y del resto de civilizaciones alienígenas; el mayor morzongo jamás expulsado por el culo pelado de un babuino retrasado... Y aún así, posiblemente estas frases se queden cortas ante la obra maestra del artista marcial (y cinematográfico) John Liu, ese mafioso sinvergüenza que dio con sus huesos en la cárcel merecidamente.  Este filme esculpió su nombre en mierda en la historia del cine cutre, ya que es un collage aleatorio, diseñado a partir de pedazos de distintas películas que nunca terminó, lo que da lugar a un galimatías mongolizante, que fascina y horroriza a partes iguales, cuyo final es un atentado a la dignidad de cualquier ser humano.

Alicientes:

-John Liu dirige, escribe, produce, protagoniza, avergüenza y delinque, todo a la vez. Un portento.
-Varias actrices del Destape, pero no se destapan.
-Montada a partir de fragmentos de películas inacabadas, con las consiguientes lagunas argumentales tamaño Mar Rojo que eso significa.
-Supuestamente autobiográfica, aunque sólo bastan dos segundos de visionado para mofarse de la pedazo de trola.
-Zambia recreada en un bosque de pinos típicamente español, de esos que tanto abundan en África.
-Zambia y Playa de Aro son el mismo sitio. ¡Hasta hay carteles en catalán y todo! Y no se ve ni un negro... Hay que ver cómo han cambiado las cosas en el continente africano en los últimos 30 años.
-En otro reto actoral de los que tanto le gustan, John Liu se interpreta a sí mismo y a su hermano gemelo, James Liu.
-Publicidad descarada de comercios locales donde rodaron ciertas escenas, como "Carnicería María" o "Cerámicas Anna", de cuyos carteles, aparecen primeros planos. A saber cuánto comisionaron...
-El rostro inquietante de Victor Israel.
-Espontáneos quietos, de esos que pasaban por ahí, vieron que se estaba rodando una película en plena calle y se quedaron a mirar. Y nadie del rodaje les dijo nada...
-Es una denuncia de los abusos de la CIA y sus técnicas de control mental, gustará a los antisistema.
-Un yate en el que huye John Liu y que lleva... ¿una bandera pirata?
-Financiada por la mafia chino-barcelonesa.
-Auténticos cadáveres humeantes.
-Existe una versión subida de tono, que se vendió en el mercado internacional como Ninja Emanuelle.

Algunos momentos para el recuerdo:


-¿TODOS?
- Bueno vale, resaltemos algún momento. Lo del conejo, por ejemplo. O cuando John Liu utiliza sus poderes de relajación zen y katas diversas para sobrevivir a un magreo y una posterior mamada.
-El final. Recomiendo no seguir leyendo si uno quiere gozar al máximo de esta película. Los malos consiguen huir en un avión, pero resulta que este explota y se estrella, porque llevaba una granada dentro. Hasta aquí, todo bien. El problema se halla en las imágenes utilizadas. Para recrear esta escena, John Liu y sus secuaces, filmaron un accidente de avioneta real, que tuvo lugar en el mismo sitio donde estaban rodando y en el que murió una familia de turistas alemanes. No contentos con esto, llegaron a filmar primeros planos de los cuerpos calcinados. Es decir, lo que se ve en la película es real y los cadáveres son auténticos. En un penoso intento por arreglar semejante desfachatez, una voz en off, insertada en el metraje, dice lo siguiente: "Esta avioneta se estrelló durante el rodaje, el equipo de la película les rinde sus máximos respetos". INENARRABLE y tan jodidamente ofensivo, que sólo tienes dos opciones: cagarte en la humanidad, convertirte en un misántropo y dejar de ver la película, o, por el contrario, estallar en carcajadas, aunque eso te haga sentir un miserable. Es una situación tan inesperada, que, probablemente, la mayoría de la gente se decante por la segunda opción. Así somos.

Nivel de descojonación (de 1 a 5): * * * * *


lunes, 1 de agosto de 2011

1.001 películas que hay que ver después de morir (XXIX): Dragon Blood (John Liu en México)

Título: Dragon Blood (John Liu en México)
Director: John Liu
Año: 1982
País: España / Taiwan
Actores: John Liu, Cyrielle Clair, Phillip Kau y Roger Paschy

Argumento: John Liu vaga y vaga por el desierto mexicano haciendo la croqueta, en busca de una antigua reliquia china, mientras varios mexicanos racistas le hacen la vida imposible a su novia pija y a su sobrino, un zampabollos con tetas de niño gordo, que acaba revelándose como el auténtico protagonista de la cinta.


Por qué hay que verla después de morir: Como todo buen aficionado al cine caspa sabe, John Liu, maestro de las artes marciales y reconocido putero en sus ratos libres, es una de las figuras imprescindibles de este mundillo, por lo que prácticamente cualquier cosa que lleve su firma, merece cierta atención. Aquí estamos ante una de sus obras cumbre, una sinsorgada pretenciosa y con aires de grandeza, rodada en las Islas Canarias como si fuera México, con cuatro extras, dos chabolas y un camello,  y donde John Liu se esfuerza en vano por parecer un grandísimo actor, consiguiendo todo lo contrario.


Alicientes:
-John Liu dirige, produce, escribe y protagoniza. Todo un artista.
-John Liu se llama John Liu en la cinta. Vamos, que se interpreta a sí mismo, o eso parece, aunque la acción se desarrolle a finales del siglo XIX.
-John Liu acabó años después en una cárcel de Zaragoza por trata de blancas. Si esto no es un aliciente, nada lo es.
-John Liu rodando cual croqueta por todas las dunas del "desierto" que se encuentra.
-John Liu tiene por sobrino a un niño gordo con tetas estilo El Piraña, al que enseña artes marciales y al que apodan como "Tigre". Debe ser por su afición a los tigretones... Todo apunta a que era el sobrino de algún productor y le metieron en la cinta para hacerle un favor.
-John Liu, en el papel de ciego, realiza un impresionante tour de force interpretativo, que incluye 800.000 caretos de mongólico, muecas ridículas, aspavientos, calambres, pataletas de niño chico, tics variados y un infinito etcétera.
-En los títulos de crédito iniciales te ponen los premios de artes marciales que ha conseguido cada actor e incluso qué película les lanzó a la fama, en el caso de la chica. Un fútil intento por vendernos la burra...
-En algunos territorios se vendió como Operación Dragon II.
-La acción se desarrolla supuestamente en México, pero el filme fue rodado en las Islas Canarias, como cualquiera puede comprobar, ya que se ve el Teide varias veces a lo largo del metraje.
-Lo único que vemos de México en toda la película es una y otra vez la misma calle con cuatro chabolas y dos o tres extras con sombrero de mexicano para dar credibilidad al asunto.
-Montada con cutter y celofán.
-Camellos en México, que, como todo el mundo sabe, es un animal autóctono de ese país.

Algunos momentos para el recuerdo:
-La delirante secuencia de entrenamiento, que, entre otros ejercicios, incluye el esquivar huevos atados con cuerdas.
-El grandioso final, una interminable secuencia exageradamente dramática, en la que todos los personajes, incluídos los protagonistas, mueren tiroteadas, quedando únicamente con vida el niño Tigretón, que momentos antes protagonizó un momento estelar imposible de plasmar en texto, donde se saca un revólver Colt del ¿paquete? ¿de la panza? ¿de entre las tetas? y realiza el disparo más ridículo de la historia del cine
Nivel de descojonación (de 1 a 5): * * * *